El Club de los Poetas Muertos

Donde los sueños se funden con la realidad.

lunes, enero 30, 2006

Microrrelato

Un treinta de Enero a comienzos de los ochenta, Dios decidió hacer del mundo un lugar mejor. Quiso anunciarlo a golpe de trompeta celestial y arpas tocadas por querubines, pero se había quedado sin presupuesto tras algunos milagros anteriores, así que hubo de conformarse con un sonido que, tras ese día, se convirtió en su favorito de toda la Creación: un maullido.

domingo, enero 01, 2006

Fin de año

Y subió al piso de arriba de todo, a la azotea, era el unico lugar en donde podia escaparse de todo el ruido causado por a celebracion de la llegada de un nuevo año, las risas, gritos, aplausos, el tañido de las 12 campanadas... ya nada tenia sentido cuando no querias darle la bienvenida a un nuevo año, lleno de esperanza, deseando que sea un buen año, esperando que todo te vaya lo mejor posible.

Hacia cuatro años que no lo celebraba, este año, como los dos anteriores se habia escapado del pequeño piso en el que vivian sus padres y donde siempre, desde que era un niño, se celebraban las fechas mas importantes. No aguantó el primer año de miradas de pena, compadeciendose de él y de su perdida, por esa razon habia huido del hogar donde se habia criado, buscando un lugar tranquilo donde pasar las horas. Y se lo habia tomado como una costumbre, pues pronto todos olvidaron lo que habia pasado, y mas cuando habian nacido las dos preciosas gemelas. Era el único que guardaba el recuerdo acaso? no podía culpar a los demás, él habria hecho lo mismo.

Pronto empezaron a sonar las campanadas... Sonó la primera campanada y se tomó la primera uva, y recordó su sonrisa, segunda campanada, recordó sus ojos, negros y profundos, tercera campanada, recordó su pelo, castaño y rebelde, cuarta campanada, intentó, sin buen resultado, recordar su voz, quinta campanada, recordó sus besos y caricias, grabadas en su piel como si de un hierro ardiente se tratara, sexta campanada, también la inmensa alegria que sintió al poder, al fin, vivir juntos en un pequeño piso de l'Eixample, como ella siempre habia deseado, séptima, recordó ese doloroso momento en que le dijeron que no podrian tener, jamás, un hijo, octava campanada, recuerdos del año pasado, vacios, tristes, sin ninguna razon por la que sonreir, novena campanada, recuerdos de hacia dos años, vacios también, sin sonrisas, décima campanada, el otro año, vacio tambien... undécima comapanada, hacia exactamente cuatro años, cuando le dijeron, estando él estirado en una cama con varias costillas y una pierna rota, que jamás volveria a ver su sonrisa, jamás volvería a hablar con ella, no volvería a tener el placer de abrazarla, que la habia perdido para siempre, duodécima campanada... y las lágimas empapaban el pañuelo en el que llevaba las 11 uvas restantes, igual que el año pasado, y que el otro, y que el otro.