El Club de los Poetas Muertos

Donde los sueños se funden con la realidad.

domingo, mayo 14, 2006

Pasatiempos (de Ozimandias)

Reviso el libro de sudokus y compruebo apenado que aún recuerdo las soluciones de todos, por lo que vuelvo a guardarlo en el cajón. Los palillos se deshacen ya, de tanto pegarlos y despegarlos, aunque de todos modos no quedan existencias de pegamento con los que volver a construir gloriosas emulaciones a escala de los hermosos edificios en los que nunca estuve. El intento de unirlos con mucosidades nasales no da resultado y abandono. Otro pasatiempo más que descartar.
He comprobado que no me sé de memoria el Ulises de Joyce en versión inglesa, así que me lo releeré. Casi todos los demás libros me resultan redundantes, como si yo fuera la totalidad de la resistencia de Fahrenheit 451. En aquella película cuyo nombre no recuerdo, decían que un Déjà vu indica que algo ha cambiado, pero en la realidad sólo me dice que todo continúa igual. Ojalá el reproductor de video funcionase, me ayudaría a tolerar mejor el aburrimiento.
Antes de la lectura un refrigerio. Abro otra lata y mientras como, intento recordar los demás sabores. Helado, cualquier sabor de helado es difícil de recordar, sí. Es entretenido. Me pregunto una vez más cuánto tardarán en venir a buscarme. A no ser que todo esté muerto ahí fuera, pero no puede ser. Me niego a creerlo. Vendrán y podré salir y respirar aire limpio y notar el calor del sol en mi piel, y volverán todas esas sensaciones que ahora me cuesta tanto recordar. Vendrán. Abro por la primera página y comienzo a leer los créditos de la editorial.

martes, mayo 02, 2006

Microrrelatos (de Ozimandias)

1 - Ley y orden
Siendo ciego y paralizado de cuello para abajo, su prodigiosa voz era su única compañía y consuelo, que le fue arrebatada cuando un representante de la SGAE puso fin a su abuso de melodías y letras licenciadas cortándole las cuerdas vocales.

2 - El rey del mundo
Era el más fuerte, el más grande, el temible; todos le respetaban y temían, el patio de recreo era su reino, los demás niños éramos sus súbditos, y su reinado continuaba en las pesadillas de sus víctimas. Hace poco volví a verle, me pareció tan pequeño y vulnerable... le di unas monedas para que pudiera llevarse algo a la boca.

3 - Cosas de enamorados.
Nadie le dijo nada, pero de alguna manera intuyó que lo que sorprendía y escandalizaba a sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos y conciudadanos no era que amara tanto a su esposa que no fuera capaz de separarse permanentemente de ella, sino que para lograr tal fin llegase al extremo de cortarle su mano izquierda y llevarla siempre colgada del cuello.

4 - Ella lo sabe
Cuando él sonríe sin razón aparente, ella sabe que le hace feliz con su sola presencia. Cuando él la mira y después esquiva su mirada, ella sabe que él se avergüenza al contemplar sus hermosos ojos. Cuando él queda mudo y triste, ella sabe que él no alberga esperanzas de compartir su vida. Cuando él es transparente como la mirada de un niño, ella sabe que la ama.

5 - Crónicas de guerra.
Hecho sin precedentes, los soldados de ambos bandos arrojaron sus armas al suelo y se reunieron en tierra de nadie para entablar amenas conversaciones con las que dilucidar qué parte tenía la razón, hallando tras varias horas que toda parte tenía sus razones así como su parte de culpa, y resolvieron tras un multitudinario apretón de manos que a partir del día siguiente siempre colaborarían en resolver sus mutuas necesidades amistosamente.
El general despertó de su pesadilla empapado en sudor.